PRESENTACIÓN DE CARTELES DE LA FERIA DE SAN ISIDRO EN MADRID

Foto Chele Ortíz

Foto de @ManuPress66

 

Ayer, se presentaron en la plaza de toros de Madrid, los carteles de la temporada S. Isidro 2017  y feria de la Comunidad.

Al acto asistieron novilleros punteros y destacadas figuras del mundo del toro.

Con el empresario Simón Casas comienza una nueva etapa para este emblemático monumento. En su acuerdo con Nautalia, el coso albergará diferentes actos taurinos, culturales y de ocio que ” reinventarán” la utilidad de la plaza.

A continuación, publicamos un interesante artículo de esta monumental edificación que narra la historia de una plaza que ha caminado y camina en paralelo con la historia de nuestra nación: España

 

LAS VENTAS DEL ESPÍRITU SANTO

Para hablar de la Monumental de las Ventas del  Espíritu Santo, hay que remontarse a la historia del Madrid de tabernas y arrabal, de merenderos y verbenas situados a las afueras de la ciudad, “en dónde los jóvenes de Madrid enamoraban con sus guitarras, y las mujeres asesinaban por celos a sus amantes”.

Ya en el siglo XVIII, Don Francisco de Goya y Lucientes, pintor de Corte, pero ante todo, pintor costumbrista de la Villa y Corte, mostraba al mundo a través de uno de sus cuadros, “ Riña en el Mesón del Gallo”, una de las  ventas, parada y fonda de los forasteros que entraban y salían de la villa.

A finales del siglo XIX, los terrenos denominados,  Las Ventas del Espíritu Santo, acogían uno de los barrios marginales de aquel Madrid de chulos y manolas que se desplazaban hacia el arrabal para “ matar las calores del verano”, y disfrutar de las muchas verbenas que por aquél entonces se daban en la capital.

Al parecer, el nombre, “Ventas del Espíritu Santo”, venía dado por la cantidad de ventas y merenderos que cubrían la zona desde la llamada, Plaza de Manuel Becerra, hasta el actual Puente de Ventas. Merenderos, como el de “La Paquita, El Conejo o La Martina”,eran el punto de encuentro de un Madrid ocioso, en dónde la palabra “tiempo” no tenía significado. Como contrapunto al festejo y disfrute, las Ventas del Espíritu Santo, era también paso obligado de los cortejos fúnebres hacia el cementerio mas cercano. Quizá de este contraste entre la vida y la muerte, naciera un nombre tan apropiado a la zona.

A finales del siglo XIX, uno de los divertimentos objeto del ocio y la tertulia son los toros, aunque desde tiempo inmemorial, la fiesta taurina ha sido un elemento importante de socialización y acercamiento del pueblo más menesteroso y analfabeto a las clases mas elevadas y culturales. En esta época, el pueblo de Madrid muestra su afición, no solamente por el arte del toreo, propiamente dicho, sino que también se interesa por ciertos espectáculos circenses que se dan en las plazas. Uno de los más significativos fue, el protagonizado por Tancredo López, aquel famoso Don Tancredo, el rey del valor, que recibía al toro en medio de la plaza, subido en un pedestal a modo de estatua, sin mover un solo músculo.

La plaza de toros de las Ventas, surge como necesidad de dar cabida a los numerosos espectadores que van sumándose al espectáculo taurino, que hacen que la plaza de Felipe II, se quede pequeña. La idea parte del famoso torero Joselito quien junto a su amigo el arquitecto José de Espelius, autor del diseño, y Manuel Muñoz Monasterio responsable de la decoración de mosaicos y azulejos de cerámica, hacen posible la realización del coso actual. Situada en los terrenos de la calle Alcalá, junto al arroyo Abroñigal, hoy transformado en carretera nacional M 30, se consideró el sitio idóneo para la construcción de una gran plaza, entre otros motivos, por el fácil acceso que tenían los encierros de los toros para las corridas, ya que en aquella época, los animales entraban a Madrid a pie, procedentes de las ganaderías de Colmenar y Aranjuez.

De estilo neomudéjar , la plaza recoge en sus espléndidos azulejos cerámicosque la decoran, los escudos de todas las provincias españolas, teniendo una capacidad de público cercana a los veinticinco mil espectadores..

La primera corrida que se lidió en la Monumental de las Ventas, data del año 1931 y perseguía  la finalidad de ayudar a los obreros parados, pero, habría que esperar al año 1934 para que tuviera lugar su inauguración oficial, aunque con la contienda civil del 36, la plaza quedó olvidada, y  ramas y matojos anidaron en el coso.

Finalizada la guerra, los madrileños vuelven a recuperar el fervor taurino. La Monumental de las Ventas del Espíritu Santo vuelve a adquirir su condición de “ Templo del Toreo” y con ello las tardes de gloria y derrota, de sangre y valor, de vítores y ofensas, que han hecho de este centro de culto a la fiesta, uno de los mas importantes del mundo.

Fdo.- Pilar Guardiola Flores

 

 

 

 

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